lunes, 18 de junio de 2007

Un día sin cines

EFE, Madrid

La Ley del Cine aprobada por el Gobierno español ha puesto en pie de guerra a los actores y, por motivos diferentes, a los propietarios de salas de proyección, que han convocado para hoy una jornada sin cine.

Un 93 por ciento de las salas, en total 3.770, secundaron hoy el cierre patronal convocado por la Federación de Cines de España (FECE) que se opone de esa manera a la Ley del Cine que tramita el Gobierno y que les obliga, con una cuota de pantalla, a proyectar una película española o europea por cada cuatro exhibidas.

Madrid, con un 95%, Andalucía, con el mismo porcentaje, y Cataluña, con un 90%, son las regiones españolas donde el seguimiento del cierre ha sido mayoritario.

La FECE, que controla un noventa por ciento de las salas, estima que ese seguimiento supone unas pérdidas de un millón de euros (1,3 millones de dólares)

Las salas que secundan la huelga han colgado un cartel en sus taquillas en el que anuncian el cierre y en el que se puede leer: "la ley que tramita el Gobierno acabará con el cine en los cines".

Los cines del grupo Verdi o Golem, las salas que engloba la compañía Altafilms, así como los cines Renoir, en total unas cien salas, no secundaron el cierre.

Consideran que "la inclusión del cine europeo, y no sólo del español, amplió el número y la variedad de películas susceptibles de cubrir cuota, lo que facilitó en gran medida su cumplimiento", según un comunicado de Altafims.

Los huelguistas reclaman "la supresión de la cuota de pantalla o una serie de contraprestaciones fiscales o de otro tipo a cambio de lo que ésta supone, y que se reconozca que una sala en la que se proyecta cine español es una sala abierta y vacía, lo que supone una gran pérdida".

También piden que las 'ventanas', como se conoce al tiempo que tiene que pasar entre el estreno de una película y su difusión en la tele o en vídeo, sea de un período mínimo de seis meses, y que "se acabe con la competencia desleal de las grandes compañías" estadounidenses.

La FECE sostiene que "las películas que se hacen en España interesan muy poco a la gente", ya que, según sus propios datos, "la cuota de pantalla para el cine español en lo que va de año es del 5 por ciento", o sea, que de cada cien espectadores, sólo cinco ven cine español.

Sólo hay otro precedente de cierre patronal de salas de cine, se produjo el 20 de diciembre de 1993, cuando en España sólo había 1.800 salas, y fue en contra de un real decreto con medidas urgentes para el cine, que reducían las licencias de doblaje y establecía una cuota de pantalla que obligaba a poner cine europeo un total de cuatro meses al año.

La ministra española de Cultura, Carmen Calvo, declaró que retirar la cuota de pantalla "sería una contradicción insostenible desde el punto de vista de la racionalidad, ya que esta ley se hace para mejorar el cine de nuestro país".

La medida, "anterior a la democracia", "obliga a proyectar cine español y se parece a otro tipo de medidas europeas, donde cada país impulsa su propio cine".

La ministra explicó que "cada día en nuestro país se ve más cine español, pero cada vez más se ve más alquilado en casa y en la televisión, incluso descargado legalmente en Internet o en otros soportes digitales, como los móviles", en detrimento de las salas.

Los actores también mostraron hoy su malestar con la Ley del Cine porque aseguran que se les "ignora absolutamente" en su tramitación y no se les reconoce como creadores.

No obstante, dijeron estar esperanzados por el hecho de que la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, les va a recibir esta semana y de que la ley no se tramitará en el parlamento hasta septiembre, porque los grupos parlamentarios han pedido entrevistarse con todos los sectores implicados.

La actriz Pilar Bardem, presidenta de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión (AISGE), dijo que los actores no están en contra de la ley de cine porque el cine español tiene que ser defendido, y afirmó que la cuota de pantalla es "totalmente necesaria".

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