jueves, 26 de julio de 2007

Oscar, el mensajero de la muerte

Agencias.- Elizabeth era una anciana a la que todos en el hospital geriátrico en el que vivía la consideraban como una de las personas más fuertes de ese lugar. Un día, se recostó en su cama para tomar una siesta. A eso, la mascota de los ancianos del hospital, una gato llamado Oscar, se acercó a la cama, se subió en ella, y después de dar dos vueltas se recostó junto al regazo de la anciana. Dos horas después Elizabeth Seymour murió de un paro respiratorio.
25 casos como éste se presentaron en el hospital, desde que Oscar llegó a esa clínica en 2006, las enfermeras cuentan que cuando un anciano está en el umbral de la muerte, el gato se acerca y no se mueve de su lado hasta que la muerte se haya consumado."No es que el gato esté siempre ahí primero," dijo el doctor Joan Teno, un profesor de la Universidad de Brown que supervisa a los pacientes de esa unidad. "Pero el caso es que siempre se las arregla para aparecer y siempre parece estar en las últimas dos horas," agregó.

"Eso es algo tan típico de los gatos," sostuvo Thomas Graves, un experto en felinos y jefe de medicina animal en la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Illinois.Graves asegura que no existe evidencia para sugerir que los gatos pueden percibir la muerte, pero no lo descarta por un minuto."Aquellas cosas son difíciles de estudiar. Creo que posiblemente los perros y gatos pueden percibir cosas que nosotros no podemos," afirmó.
En un día en particular narrado por el doctor Dosa, Oscar estuvo junto a la cama de una paciente en la habitación 313. Su presencia provocó que el personal hiciera llamadas e iniciara una vigilia.
Cuando uno de los nietos de la paciente preguntó por qué el gato se encontraba junto a la cama, su madre le explicó: "Está ahí para ayudar a la abuela a llegar al cielo," según el relato de Dosa. La anciana murió media hora después.

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