martes, 14 de agosto de 2007

Lunar Park, un libro de bajón de coca


Lunar Park. Así se llama el nuevo libro de Bret Easton Ellis, uno de los mejores escritores de la literatura norteamericana actual y quien en los ochenta y noventa fue todo un portavoz de la llamada Generación X, describiendo en sus novelas a una sociedad de gente innecesaria, millonaria, y con un montón de rollos en la cabeza, o como el mismo Ellis los describe: "drogadictos, ricos, alienados y sexualmente ambiguos, propios de la era Reagan de los 80"

En Lunar Park, BEE decide convertirse en el personaje principal de la novela, estrellándose contra su propia autobiografía. Y ahí está Bret Easton Ellis, quien como Borges o Kerouac, siempre estuvo escondido en sus personajes, pero detrás de un delgadísimo velo.

Lunar Park es un libro de bajón. Es un libro de resaca, ya que BEE, dedica el inicio de libro a hacer una rememoración de las tremendas fiestas a las que asistía donde la cocaína, el vodka y el sexo con todo aquello que se le cruzaba en su camino, estaban en la palma de su mano. (y como podría ser de otra manera, si cuando apenas tenía 21 años publicó Less Than Zero, y con ello el muy imberbe ya tenía 10 millones de dólares en su cuenta).

Pero en el segundo capítulo del Park y una vez que pasó toda esa época de vida loca, Ellis intenta salir de ese abismo casándose con una actriz top de Hollywood; y a pesar que dice a todos que ya no tiene problemas con la coca, su vida aún se la pasa entre línea y línea, y entre vodka y vodka.

En ese contexto de supuesta vida hogareña es cuando el fantasma de su fallecido padre, quien de vivo ya le hacía la vida imposible, decide atormentarlo junto con la encarnación de Patrick Bateman, el asesino serial de su novela más exitosa, American Psycho. Ambos personajes están muy relacionados entre sí, ya que al inicio de Lunar Park, Ellis confiesa que la inspiración para crear a Bateman fue su propio padre.

Pero so no sólo eso, en la vida pseudoabstemia de Ellis, comienzan a suceder una serie de hechos fantasmales que hacen que su vida sedentaria sea mucho más infernal que aquella de parranda en la que vivía antes, de ahí la premisa que ésta es una obra maestra de la resaca y de bajón de tuche.

Leer el libro es como tener una conversación con un tipo agradabilísimo que te cuenta sus aventuras y desventuras en una charla de bar. Ellis es un maestro de la narrativa.

Si Mozart compuso Don Giovanni para exorcizar el fantasma de su padre que lo atormentaba después de muerto, Lunar Park es el propio exorcismo de Ellis, revelado y contado a todo el mundo, y resulta ser maravilloso, porque, no hay nada peor que tener el fantasma de un padre represivo rondando en la cabeza de los artistas, a esos hay que exorcizarlos.

Si quieres conseguir el original en La Paz, visita la Feria Internacional del Libro, que está de la putísima; Lunar Park aparece en varias librerías como el retorno del “enfant terrible” de la literatura gringa.

Ahora, si quieres el pirata, ahí si te dejo la iniciativa de buscarlo en la red.


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