martes, 21 de agosto de 2007

Vandalismo artístico

A finales de la década de los setenta el monumento al deportista que está en la puerta del estadio Félix Capriles de Cochabamba amaneció con una pollera alrededor de su cintura. Se decía que fueron los universitarios, pero nadie se autoproclamó el autor de esa obra contracultural.
A mediados de los años ochenta el monumento a Miguel de Cervantes ubicado en la Plaza Españade La Paz amaneció con una de esas como conchas que servían de cabina telefónica, encima de su cabeza. Ayer los monumentos a Colón , Bolívar y Santa Cruz vistieron por unos momentos el típico pasamontaña de los lutrabotas de esta ciudad (La Paz, claro). Una verdadera travesura artística salida de la cabeza del artista chileno Edgar Endrés acompañado por una multitud de estos niños, quienes decidieron erigir su propio monumento, como si en su realidad todos vistiesen un pasamontañas, sobre todo los héroes.
A los pocos minutos la policía retiró las máscaras, como si se tratase de un verdadero crimen contra el ornato público, cuando en realidad el crimen radicaba en otro punto y en otro sentido, dentro de esta misma historia.
Lo magnífico de estas tres anécdotas de vandalismo artístico es mover de alguna manera la historia creada en la cabeza de la gente y mostrarles una realidad que la tienen en sus narices y que no quieren verla ni aceptarla, una broma magnífica en contra de aquellos ciegos que no quieren ver.

2 comentarios:

E dijo...

El verdadero artista es aquel que sabe expresar la miseria humana a traves de un disimulado sentido de humor acido y de paso le gusta crear controversia y provocar a la sociedad. Me ha parecido interesante este caso de vandalismo artistico, seria un sano ejercicio que nuestros artistas e intelectuales lo practicen a menudo. Saludos.

Pablo Enrique Osorio Abud dijo...

Recuerdo que aquí en Santa Cruz también pusieron polleras y ponchos a otros próceres. ¿Provocación? A lo mejor sí, pero el provocador sabía de arte.