martes, 1 de julio de 2008

Arde Nueva York

Por: Jesús Rocamora (Madrid)

El escritor H. P. Lovecraft concibió a principios de siglo un universo aborrecible en el que el hombre comparte espacio con tentáculos viscosos, hongos de otra dimensión y dioses primitivos capaces de volverte majareta con sólo verlos. Somos marionetas del terror llegado del espacio exterior, venía a contarnos en una suerte de mitología que muchos escritores hicieron suya y completaron en años posteriores. Inspirado parcialmente en esas mismas ideas, el Alone in the Dark original fue pionero allá por 1992 en un montón de cosas, fundamentalmente en el uso de las 3D y en asentar una fórmula a base de acción, terror y exploración que en la actualidad ha sido llevada hasta sus límites por los Resident Evil y sus millones de clones.
Por desgracia, los años no pasan el balde, y menos en un mercado tan competivivo como el de los videojuegos, donde lo que ayer fue novedad, hoy ya ha sido superado. Así que el nuevo Alone de 2008, el quinto ya de la franquicia, se juega mucho. Y no sólo como serie: Atari/Infogrames, responsables de su desarrollo, afronta una crisis tras la venta de la mayoría de sus estudios y depende de cómo le funcionen marcas consagradas como Test Drive o AITD. La compañía francesa se ha tomado su tiempo (y numerosos retrasos que han disparado la expectación) e incluso no le ha importado echar marcha atrás para cambiar partes fundamentales con tal de que todo funcione.
Estamos ante uno de los títulos más ambiciosos del año, que no sólo quiere superar la alargada sombra de su propia serie y del género del survival horror, también de la forma en que nos enfrentamos a los videojuegos. Inspirado en la narración adictiva y acelerada de series como 24 o Lost, este AITD se vale de los ganchos de la TV (cada capítulo arranca con un resumen a lo Anteriormente, en Alone in the Dark...) y de los trucos del DVD (se puede avanzar y jugar a los capítulos posteriores aunque no hayas superados los previos). El argumento también se actualiza y se ubica en un Central Park más actual (recreado, of course, más o menos a escala), convertido en el centro de un infierno espectacular, digno de una superproducción de Hollywood.
Siendo justos, parte de todo lo que prometía está presente (el realismo del inventario, la recreación del fuego y las fases de conducción), pero este Alone también confirma nuestros peores temores: un control incapaz de explotar esas novedades y, cosas de los retrasos, un apartado técnico superado. Parte de la prensa le ha puesto un suspenso. A ver si la versión de PS3, en septiembre, corrige los fallos y devuelve la serie a donde se merece: al corazón de los jugadores.
Artículo tomado de El Mundo

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