miércoles, 9 de julio de 2008

Descubren vestigios de un gran templo en Copacabana

La anterior semana fue crucial para conocer más sobre el pasado histórico de Bolivia ya que a pesar de la tozudez de los campesinos que habitan en Copacabana (quienes juuuran ser descendientes de los tiahuanacotas), el arqueólogo peruano Jorge Chávez liderizó una excavación a media cuadra de la plaza principal de ese poblado, en el que encontró un paraíso arqueológico por el cual se cree que debajo de todo el pueblo exista un templo gigantesco o un cementerio.

Entre los descubrimientos de la anterior semana hay cinco tumbas y cerámica de los años 800 y 1.400 de nuestra era, informó ayer la Unitel.Los hallazgos se encuentran en la zona de Curviza, dentro del poblado, ubicado a orillas del lago Titicaca. El lugar estaba destinado para la construcción de un mercado campesino y de ahí que estos individuos intentaban a toda costa evitar que se realice la investigación.
Catorce objetos de metal fueron hallados por los investigadores, entre ellos un topo de plata, tejidos y una decena de cerámicas precolombinas que fueron encontradas en siete tumbas desenterradas en el sector de Cundisa.

El equipo trabaja actualmente contra el reloj pues hasta el 10 de julio deberá demostrar el potencial arqueológico del sitio que pertenece a la Central Única de Trabajadores Campesinos Túpac Katari que quiere que allí se construya un mercado. “Nos han prometido, hace años; si hay arqueología, que construyan otros pisos arriba para nuestro mercado”, declaró Cristina Lagos, de la Central.Decenas de campesinos vigilan el trabajo arqueológico que comenzó el 12 de junio. “Capaz van a encontrar tesoros”, comenta Lagos. Pero lo que el equipo ha encontrado hasta la fecha son siete tumbas con cerámicas intactas, objetos de metal, restos óseos y un fragmento de tejido, valiosísimos por sus 1.000 años de antigüedad.“Estamos negociando con los campesinos, aquí no hay conflicto puesto que hay una ley que cuida el patrimonio ”, sostuvo el arqueólogo Eduardo Pareja, representante de la Unidad Nacional de Arqueología (Unar).
Monolitos y mowais
En abril pasado un extraviado labrador intentó abrir surcos en sus faldas y tropezó con el tallado inacabado de un monolito de ocho metros. A dos metros de él se halló otro y ahora se especula que forman parte de dos columnas donde descansa un arco, que aún permanece enterrado, y que su conjunto arquitectónico corresponde a un gran portal. La figura lítica que sobresale sobre las demás es una que, dependiendo el ojo del observador, se asemeja a la de un pollerín, una capa con pliegues o un platillo, que se cree se empleaba para medir la intensidad de las lluvias. Se especula que el agua de lluvia estancada en las casillas caladas en la piedra, era un indicio que ayudaba a pronosticar desde temporadas secas hasta granizadas. Aquí se hallaron también esculturas mowai, como en la Isla de Pascua, que son una suerte de ídolos de piedra de gran tamaño.En su vientre, coronando la cresta del macizo, está la imagen de una virgen tallada en piedra que da el nombre a la montaña. Una réplica de la imagen, que se cree es anterior a la tallada por Tito Yupanqui en 1583, ésta venerada en la iglesia de Locka.

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