lunes, 6 de octubre de 2008

El LHC deja de funcionar y una vez más nos quedamos en la nada

Definitivamente la respuesta no se deja encontrar. Pero no es que sea difícil hacerlo, si no que existe algún chip programado en la cabeza de la especie humana para evitar que cada vez que se está a punto de encontrarla, se activa, y antes de conocer la respuesta, la clásica imperfección humana sale a flote y caemos en errores que jurábamos que al haber llegado a ese nivel de cercanía con la respuesta, ya los habíamos superado.
Sucedió antes con el Hubble. En los primeros meses del año 1990 se decía que gracias a este telescopio espacial la astronomía daría un paso de gigante, porque la capacidad para observar el cosmos con este gigantesco aparato se hubiera ampliado en millones de años luz.
Después nos llevamos un chasco al conocer la noticia de la miopía del Hubble, una enfermedad causada por la mala calidad de los espejos que reflejaban el espacio.
Algo así sucede ahora con el Gran Colisionador de Hadrones, el LHC, el mismo que pretendía recrear los primeros momentos del Big Bang para saber qué es lo que pasó después, qué lo continuó y qué es lo que vendría luego.
El llamado "experimento del siglo" sufrió una fuga de helio líquido en un sector del túnel el pasado viernes y aunque en principio se reportó que estaría suspendido por dos meses, los ingenieros requerirán más tiempo para verificar el problema.
Robert Aymar, director general del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) explicó que los expertos solicitaron más tiempo para investigar completamente el lío, que imposibilita la reanudación de las operaciones del LHC hasta abril del año que viene.
Ni modo, la decepción es grande inclusive en aquellos que creían que este experimento podría ser peligroso porque se podría crear un agujero negro que se tragaría al mundo hacia otra dimensión sin luz ni tiempo.
Lo cierto es que las explicaciones del director general parecerían venir de uno de esos típicos reparadores de automóviles que con el enterizo lleno de grasa y limpiándose las manos con un trapo viejo te dicen: “Joven, va a tardar seis meses en llegar el repuesto (la respuesta), mientras tanto muévase no más en micro”.
Mi pregunta es: ¿no será que se olvidaron enchufar al bicho?.
Buej!, habrá que esperar hasta abril para gozar un poco más de ese ataque de paranoia científica que viene siempre y cuando se anuncia una innovación de este tipo. Al pedo el post sobre el 2012.

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