martes, 25 de noviembre de 2008

Ken Park, cruda e inolvidable incluso para quienes la odiaron

Aunque la película es de hace algunos años atrás, cierto síntoma de ansiedad de escribir algo sobre ella me llevó a la conclusión de que solamente haciéndolo podría librarme de sus imágenes que después de verla comenzaron a perseguirme en el subconsciente.

No es la primera vez que me pasa con las películas de Larry Clark, “Bully”, por ejemplo, me dejó muy mal después de verla, hasta firmé una petición por internet para que se levante la pena de muerte para Marty Puccio (por ironías de la vida el actor que interpreta a Puccio, Brad Renfro, murió de una sobredosis, antes que su personaje). “Kids” fue la película bandera de todo una generación perdida, que no sé si siempre fue así, o si verla les hizo peor .

Pero cuando vi “Ken Park”, cuya versión para Latinoamérica lleva el ridículo título de “Lenguaje Corporal” (que boludos son los traductores), me pareció que se cerraba una trilogía perfecta, en cuyo contenido se muestra una cruda realidad que está en nuestras narices y que no es percibida por quienes son ajenos voluntarios a ella.

A pesar que la película está basada en la realidad estadounidense, me parece que los personajes son universales.

Para contextualizar un poco para aquellos que no la vieron, Ken Park tiene el factor común de todas las películas de Clark: mostrar a adolescentes herederos de una podredumbre social producida por las fallas en el perfecto sueño americano. La película muestra la vida de cuatro personajes a quienes sus progenitores les hacen la vida imposible de una u otra manera (suena sencillo, pero es en esa sencuillez cotidiana en la que Clark centra el infierno de sus películas.) Ken Park es un skater que en los primeros minutos de la película se suicida en medio de la pista de patinaje. A pesar que la película lleva su nombre, este personaje no aparece más que al inicio y al cierre de la misma, pero esas dos escenas son claves para entender el sentido de la película, el cual, como dije antes, no tiene más objeto que el de mostrar un problema existencial muy jodido que se vive en la clase media en gringolandia (y de alguna manera en la latinoamericana).

El cierre de la película muestra a Ken Park hablando con su novia quien le está anunciando su embarazo. Park le pregunta si quiere tenerlo, y ella contesta que no y además responde con una pregunta aún más dura que la primera respuesta. “¿No hubieras querido que a ti te hubiesen abortado?”.

El espectador ya sabe la decisión que Park toma y que es aquella con la que empieza la película. Demasiado contundente para mostrar el sentimiento de toda una sociedad absolutamente perdida.

Buscando en el internet me topé con una serie de críticas bastante simplistas, sólo una me pareció honesta, en la cual, el crítico, después de sacarle la mierda a la película decía: “Personalmente, creo que Larry Clark no consigue ni escandalizar ni apuntar los indicios de una crítica enriquecedora. Al menos desde el punto de vista de un joven urbanita no particularmente enganchado a ninguna droga ni a una “corriente estético/existencial determinada”. (La Butaca, Yo, minoritario. Por Rubén Corral.) Y tiene razón, ya que leyendo lo que la critica dice sobre Ken Park es notorio que la película no es para todos, y no me refiero a su contenido de sexo explícito, si no que realmente hay que conocer la realidad que Clark quiere mostrar (o ser parte de ella) para poder compararla con las imágenes creadas por este director, y en base a ello recién lograr una valoración de su contenido.

No me parece extraño ver que la mayoría de la crítica se refiera sólo al contenido sexual explícito que tiene la película (si los traductores le pusieron ese título ya se pueden imaginar la percepción de un público cinéfilo inconscientemente conservador). Aquellos que consumen cine europeo dicen: “esta película no provoca nada y Clark comete el error no llegar a ser provocador”, otro pseudo crítico la califica de “porno-pseudo-social”, y no falta la gallega que con una sobredosis de arrogancia dice, “A mí me la suda bastante toda esa dichosa América, porque yo soy europea, y mucho, así que lo que puedan hacer cuatro niñatos yankies de tres al cuarto me la trae al pairo”. En cierto sentido tiene razón, pero la pregunta es ¡¿entonces para qué putas fue a verla al cine?!
En lo personal a mi me parece una obra maestra que cierra la trilogía de “Kids” y “Bully” de una manera formidable. Las tres reflejan claramente la mentalidad conformista de la clase media a inicios del Siglo XXI y creo que en el futuro serán un referente para conocer sobre el contexto social en el que se vivió en esta época tan llena de un profundo vacío (valga la contradicción).

No recomendaría a nadie verla, porque como ya dije antes, no es una película para todos, pero eso sí, en el caso que tuvieran la oportunidad de hacerlo, no la vean con ojos de crítico de cine que lo mira todo desde su butaca sin entender que lo que está viendo es un reflejo de lo real. Negarlo sería negarse a uno mismo.

2 comentarios:

Raúl Hernández Morales dijo...

wow 2008 publicaste esto, apenas acabo de verla y rapido comence a invesitigar concuerdo contigo me caga los críticos de cine cuando no sobreexponen sus propia carne ante lo universal, estoy en shock entristecido casí como cuando veo algo de lars von trier.

Unknown dijo...

Buena película me a hecho pensar en mi rumbo en esta sociedad, antes de llegar a la adultez