lunes, 15 de diciembre de 2008

¿No me da mi Navidad?


Al comenzar el mes de diciembre en todo el mundo se siente un ambiente bastante peculiar al que las modernas costumbres sociales le han denominado Navidad.
Decir que en esta fiesta se celebra el nacimiento de Jesús, quien vino con un buen mensaje para la humanidad, es ya una anacronía, (sin generalizar por supuesto a todos los que aún celebran esta fiesta con la fe necesaria para hacerlo).
Pero la intención de este post no es el hacer ninguna crítica a esta celebración, si no que es la de realizar ciertas comparaciones, no malintencionadas, entre algunos eventos que se dan en el mundo durante esta fiesta y luego llegar a una conclusión, aunque demasiado obvia, de a dónde nos ha llevado esa extraña manía de gastar dinero sin sentido.
En La Paz, ciudad sede de Gobierno de Bolivia, un país rico en energéticos, la alcaldía de la ciudad ha instalado 24.000 humildes foquitos navideños que alegran la vida de los paceños que se están preparando para cobrar su aguinaldito y así comprar el lechón que la noche del 24 se convertirá en una rica Picana.
Al otro lado del mar, las autoridades de Madrid decidieron este año “ahorrar energía” encendiendo solamente 9 millones de lucecitas en el centro madrileño, porque los foquitos del año pasado llegaron a costar casi 500 mil millones de euros en consumo de energía eléctrica. En enero de este año los gallegos quedaron medio jodidos con tanto despilfarro de kilowats navideños.
El sistema capitalista, golpeado duramente el año 2008, está esperando con ansias la celebración de esta navidad, porque en años anteriores se comprobó que un hogar de clase media gastaba el 30 por ciento más de lo que gastaba en el resto de los meses del año. Este año los datos de consumo no serán tan altos, pero servirán como para que la industria mundial tenga un respiro en medio de la tormenta financiera que amenaza con voltearles la torta a los primermundistas. Pero aún así Wall Street y las bolsas europeas esperan que cada europeo gaste por lo menos 910 euros durante la jornada del 24 de diciembre. Con ese quivito los señores de Merryll Lynch podrán al menos matar un centenar de pavos para celebrar su navidad junto con los otros maleantes de la bolsa de valores.
En otro país de Europa, Suiza, el 53% de los suizos acepta que este cierre de año tiene menos dinero disponible que en diciembre de 2007. Sin embargo, 7 de cada 10 aseguran que sus gastos navideños de este año no se verán afectados pese a los temores a la crisis, según dice el diario Swissinfo.com.
En Bolivia se dice que el consumo de alcohol en diciembre significa el 12 por ciento del total de consumo anual, lo que quiere decir que en un solo mes bebemos el doble de lo que lo hacemos en el resto del año. Por lo que podemos decir que nuestros intereses están muy por encima de los del primer mundo, en realidad no nos interesa nada, si es que no incluye una chelita de por medio.
Pero igual no estamos libres de ese enfermo juego económico globalizante, porque cada empresa, cada almacén, cada industria, cada negocio, cada tienda de barrio organizará kermeses, sorteos, loterías, concursos, rebajas, combos y demás con el objetivo de atraer a los clientes para que gasten su dinerito y así cooperar con un granito de arena a la recuperación del sistema financiero global.
Joder!, que a la pobre Navidad la han convertido en un vil negocio. Hasta el niño Jesús tiene precio, y ni para qué hablar de los Reyes Magos que son los que tienen el orito. Estamos jodidos.
Lo peor de toda esta maquinación económica es que en las cabezas de la gente está programada la huevada esa de que “si no tengo quivo, no tengo navidad”. Así que, para evitar quedarse sin celebrar la fiesta más importante del año, extienden al mano y dicen: ¿No me da mi Navidad?.
No tener la Navidad puede significar para algunos el saltar por el puente de las Américas; para otros acostarse a las 20:30 de la noche y esperar que vengan los tres fantasmas navideños; para otros rentar Garganta Profunda y beber mientras por milésima vez la Linda Lovelace llega a su millonésimo orgasmo. Eso no es la Navidad
Por eso, este blog se solidariza con este grupo de gente y les recomienda que esa noche compren una botella de vino y beban un trago aunque sea con la doñita que vende dulces en la esquina, cómprenle puchitos e invítenla a comer una burguer en la otra esquina, y si no está la doñita que vende dulces en la esquina, entonces háganlo con cualquier perejil que pase por la calle, que de alguna manera esta fiesta es para compartir un trago con la family o con quien durante el año ha significado ser tu entorno más directo. ¡Feliz navidad!

1 comentario:

Mauricio Paredes dijo...

Aprovechando el viaje saludos Joaco. Coincido en eso de que la idea de la natividad es un anacronismo pero además creo que el "espíritu navideño" al cual nos piden retornar toda esa gente de bien que dice repudiar el capitalismo y sus usos y costumbres es una impostura hipócrita. No queda lado amable de la situación y nosotros -libres de ideas místicas y convenciones morales absurdas- debemos ser capaces de distinguir éticamente lo que queda de un lado o del otro, lo de arriba de lo de abajo y recurrir a esa folklórica vertiente del humanismo a la boliviana como sugieres en el post. ¡Felicidades y éxito para el 2009!