viernes, 12 de agosto de 2011

El Último Cocalero: Rock recontra boliviano

El Último Cocalero es una banda de La Paz que surgió entre gases lacrimógenos; represión policial; alcohol de amigos con queso; el desamor; fútbol de barrio; migración- separación; y sobre todo la dictadura neoliberal que azotaba a Bolivia durante la década de los años noventa.

La banda se inició en el año 1996 con el nombre de El Último Cocalero y los Sánchez Berzaín, en alusión clara a la feroz represión que los cocaleros de la zona del Chapare boliviano sufrían por las órdenes de la embajada estadounidense al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada cuyo brazo operativo tenía el nombre de Carlos Sánchez Berzaín, un polémico ministro del Interior cuya fortuna se hizo en base al narcotráfico, al tráfico de influencias y al robo de dinero del Estado.

Un poco tiempo después y después de que el grupo se hiciera conocer en festivales y juntuchas rockeras de la escena paceña deciden cambiarle el nombre a la banda a “El último Cocalero y los hijos de Rocha”, una referencia al embajador de EE.UU en La Paz, Manuel Rocha, cuya gestión se caracterizó por una guerra declarada al cocalerismo y a su líder indiscutible, Evo Morales Ayma.

En ese tiempo la banda estuvo formada por Marco Basualdo, voz y armónica, Arturo Choque, en el bajo, el Chicheño, en la guitarra, y miles de bateristas que pasaron por la bata hasta que apareció entre ellos, el Educas, con quien grabaron esta última producción, como un insulto final a un sistema al que nunca le bajaron sus calzones.

Los años pasaron, los cocaleros se volvieron gobernantes, y los gringos se fueron a su casa. Pero aquel contexto mencionado en el párrafo inicial de esta nota, continúa en Bolivia con una careta que es parte de un disfraz de un falso vuelco de tortilla.

Así, los gases lacrimógenos continúan, así como el alcohol de amigos con queso; el desamor; fútbol de barrio y migración- separación.

Una prueba de ello es este disco maravilloso grabado por el Último Cocalero que incluye en su música, algo de furia, desencanto; sabor a chaki; fútbol mal jugado; y a resaca con dolor de cabeza sin agua.

Es bueno mencionar la presencia del guitarrista argentino Xavier Moyano en primera guitarra y a Quiqui Rivero en la segunda.

Las cosas no han cambiado, y gracias a Dios tampoco el Último Cocalero. Este disco nos muestra una vez más que el rock ´n roll se lo hace desde el hígado y no desde el corazón, con un sentimiento y un espíritu que va más allá de aquella intención de ganar plata o ser famosos; una simple gana de hacer buena música basada en la realidad.

Así “Cuento Chino” es un tema dedicado a aquella gran estafa perpetrada por malos funcionarios de la Cancillería de Bolivia que prometieron a cientos de artistas un viaje pagado a la ciudad de Shanghai, una promesa que nunca fue cumplida y que terminó con la desaparición de los organizadores quienes dejaron a los artistas con los crespos hechos. Lo Lamento Bolviano trata de un boliviano migrante en Argentina; Livin Las Velas es un clásico en vivo de la banda y habla del traumatismo encéfalo craneal que causan los excesos de la vida nocturna en La Paz.

En fin, si vamos a hablar de una banda que pueda expresar en su música la verdadera vivencia boliviana en el siglo XXI me atrevería a decir que El Último Cocalero es la indicada para sobrevivir en el tiempo, en aquel tiempo que intenta matarnos a todos, pero que solamente lo logra con algunos.

Bájate el último disco de esta banda, es gratis.

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